07 agosto 2018

...ya he leído: Retrotopia, de Zygmunt Bauman

Sinopsis
Hace tiempo que perdimos la fe en la idea de que las personas podríamos alcanzar la felicidad humana en un estado futuro ideal, un estado que Tomás Moro, cinco siglos atrás, vinculó a un topos, un lugar fijo, un Estado soberano regido por un gobernante sabio y benévolo. Pero, aunque hayamos perdido la fe en las utopías de todo signo, lo que no ha muerto es la aspiración humana que hizo que esa imagen resultara tan cautivadora. De hecho, está resurgiendo de nuevo como una imagen centrada, no en el futuro, sino en el pasado: no en un futuro por crear, sino en un pasado abandonado y redivivo que podríamos llamar retrotopía.

Fiel al espíritu utópico, la retrotopía es el anhelo de rectificación de los defectos de la actual situación humana, aunque, en este caso, resucitando los malogrados y olvidados potenciales del pasado. Son los aspectos imaginados de ese pasado —reales o presuntos— los que sirven hoy de principales puntos de referencia a la hora de trazar la ruta hacia un mundo mejor.

20 julio 2018

...ya he leído: Lejos del mundanal ruido, de Thomas Hardy

Sinopsis
Bathsheba Everdene, una muchacha con una sonrisa «de las que sugieren que los corazones son cosas que se pierden y se ganan», hereda, a la muerte de su tío, la mayor granja del pueblo de Weatherbury. Tres hombres rondan a esta joven propietaria, «fuerte e independiente», que sin duda está en situación de elegir: el pastor Gabriel Oak, empleado suyo tras un desafortunado intento de independizarse, y que padece con silencioso aplomo su diferencia de posición; el hacendado Boldwood, un rico y maduro solterón, algo oscuro y poco delicado, pero capaz de amar con una intensidad imprevisible; y el sargento Francis Troy, apuesto, acostumbrado a los favores del mundo, conquistador. Bathsheba puede elegir, pues, y elige… aunque en poco tiempo habrá de descubrir que ha renunciado «a la sencillez de su vida de soltera para convertirse en la humilde mitad de un indiferente todo matrimonial».

Comentario
La lectura de Lejos del mundanal ruido ha sido un verdadero regalo, un reencuentro maravilloso con un narrador en tercera persona con verdadero atino descriptivo que traslada al lector a espacios naturales con una sencillez y una precisión portentosas. El capitulo en que un memorable Gabriel Oak salva los almiares y el grano de la cosecha antes de la tormenta, en una noche tan emocionalmente desgraciada como esa, así como la posterior descripción de esta es de una riqueza sensorial prodigiosa. Realmente Hardy consigue que visualicemos la tormenta eléctrica que evoca y se experimenta el temor de la llegada de la lluvia. Los paisajes, el entorno rural, los campos donde pacen las ovejas, uno se siente cercano a todos estos espacios. Lejos del mundanal ruido consigue que todavía sea literal el sentido de su título, nos lleva lejos, lejos de todas las comprensiones urbanas y nos deja allí retirados en el medio rural, en la tranquilidad de la vida del campo, mirando con naturalidad como pasa la vida de los que allí viven. 
En relación a la vida de los que allí viven, Hardy da protagonismo a una feminidad que habría que reivindicar siempre. Bathseva Everdene es una mujer inolvidable, un personaje que asimila diferentes itinerarios de la feminidad en el encuentro con el hombre, en la relación de la pareja. Tres Bathsevas para tres hombres: Gabriel (amor/amistad), Boldwood (amor/seguridad) y Troy (amor/pasión). Tres mujeres diferentes dentro de un personaje plural más que polifacético, porque la honorabilidad y la nobleza de carácter que se le confiere desde todas las vertientes de esa joven que se convierte en mujer nunca la abandona, si bien al contrario, la mantiene en pie incluso cuando el camino de la pasión amorosa está a punto de arrollarla.