09 noviembre 2006

...ya he leído: También los niños nacen de las estrellas, de Emmanuel B. Dongala


Sinopsis
En un innominado país de África Ecuatorial, tal vez el Congo, un adolescente relata a grandes rasgos la historia del país y la evolución de su comunidad. Su padre, maestro del pueblo, su oportunista tío y los numerosos personajes que les rodean conforman un cuadro vivaz y lúcido de las vicisitudes sufridas en muchos países africanos. La obra es una defensa de los derechos humanos y de la libertad de expresión, envuelta en un tratamiento crítico muy irónico, pero también humorístico y esperanzado.

...ya he leído: La señorita, de Ivo Andric


Sinopsis
Sarajevo, año 1900. La protagonista de la novela, Rajka Radakovic, pasa una infancia feliz con su padre, un rico comerciante serbio al que adora. Cuando sus negocios quiebran, en el lecho de muerte el padre hace prometer a la joven que asumirá la responsabilidad de la casa en lugar de su madre. Rajka vivirá con una humildad implacable, renunciará a sus propios deseos y no tendrá consideraciones con los demás. En Belgrado, adonde se traslada después de la Primera Guerra Mundial, sufre una experiencia nefasta y acabará encerrada en una casa pequeña y destartalada, obsesionada por el ahorro y el dinero hasta que muere en 1935. "La señorita", novela del bosnio Ivo Andric (1892-1975), premio Nobel de Literatura en 1961 y autor de "Un puente sobre el Drina", quizá el testimonio literario más lúcido sobre los Balcanes, es un estudio de carácter.
Comentario
En mi opinión Rajka Radakovic es un estudio del arquetipo de persona avariciosa y usurera, un personaje que centra su vida por completo en conseguir dinero para guardarlos. Pero el estudio del arquetipo representa: ¿cómo es un ávaro y/o usurero?, ¿se comportaría de la misma forma en cualquier otra circunstancia histórica o geográfica?. Esto es muy importante en la novela, porque Ivo Andric aprovecha este estudio para repasar la historia de la formación del estado de Yugoslavia y de la experiencia de la Gran Guerra en los Balcanes partiendo de un arquetipo humano que probablemente actuaría igual en la miseria del Londres de la Revolución industrial, o la de la postguerra española, o en la guerra de Secesión americana.
Los cauces de la emocionalidad no entran en este personaje, se despoja de todo signo de vida social para tan sólo centrarse en la obtención del millón de oro. Con algunas compañeras de lectura nos planteamos si Rajka era antipática... antipática se queda corto, no es una cuestión de simpatía la construcción del carácter de la señorita, es algo que va mucho más allá. Por supuesto que Ivo Andric consigue que los lectores nos preguntemos qué hubieramos hecho nosotros en el mismo caso que la protagonista: ¿nos hubieramos tomado tan al pie de la letra las palabras de nuestro padre?, ¿hubieramos tratado de una forma tan miserable a nuestra madre?, ¿renunciaríamos a cualquier tipo de emoción en favor de la ganancia de valores económicos?, ¿pasaría la tragedia de la guerra de forma tan lineal (desde el punto de vista sentimental) por nuestra vida, con el único interés de poder aprovechar la pobreza ajena en favor de nuestra usura?
Yo creo que el autor nos explica muy bien como funciona la señorita en su interior, sólo tiene un interés, el de la acumulación del dinero. Es muy emotiva la parte en que parece estar enamorada de rufián Ratko, no es amor lo que siente por él, el la admiración desviada que sentía hacia la figura de su Tito Vlado. Ese es el amor que realmente se frustra en la novela, pero no por culpa del amor hacía el dinero, sino por la muerte y el consiguiente deseo del padre de Rajka. Rajka es un personaje, en definitiva, algo maldito, marcado diabólicamente por el amor desmedido hacia un objeto. (pag 204: "Toda pasión enorme y auténtica exige soledad y anonimato") La promesa hacía su padre es una especie de "pacto con el diablo" que sólo la lleva hacía un sitio, su propia destrucción. Al final de la novela, en la página 211 de la edición de Debate podemos leer "Tampoco la tumba de Sarajevo irradiaba luz como antaño. Estaba callada y fría, a una distancia que parecía infinita. No había olvivado nada de lo que la tumba había sido para ella, pero ya nada podía influirla. Se acordaba aún de la promesa que había hecho ante su padre moribundo, pero aquella promesa le parecía ahora, como un juego infantil incomprensible e inútil. CON PROMESA O SIN ELLA, SU VIDA HABRÍA SIDO EXACTAMENTE IGUAL DESDE EL PRINCIPIO AL FIN. La realidad la había sobrepasado y dejado atrás hacía muchos años." Y entonces está, lo mejor de la novela!, es a mujer cerrada en si misma, huraña, ennegrecida, ausente de toda vida social y de todo suceso de la Historia se muere ¡de un ataque al corazón! por un leve susto que se provoca ella al dejar el arbrigo colgado en el perchero. ¿No es una auténtica paradoja que su enfermiza cerrazón la mate?
Entonces, ¿con que cosas hay que quedarse de esta novela? En mi opinión: que la historia pasa por encima de nosotros seamos com seamos, nos demos o no nos demos cuenta (porque Andric lo que quiere explicar es la formación de Yugoslavia a través de un personaje extrañamente y horrorosamente estático. Ella está quieta, todo lo demás se mueve, cambia, se transforma!!) y que, aunque parezca mentira, probablemente sí que hay personas así, marcadas por hechos y emociones que las retuercen hasta deformarlas y hacerlas feas y horrorosas a la vista de la personas "normales" (es un decir, jajaja!! que todos tenemos defectos!!) como nosotros, los lectores de su obra.

...ya he leído: El peso del agua, de Anita Shreve

Sinopsis
«Y yo me pregunto, si empujas a una mujer hasta el límite, ¿cómo reaccionará?» Esta pregunta la hace Jean, una fotógrafa que vive en Boston, cuando llega a la remota isla de Smuttynose. Allí debe realizar un reportaje fotográfico sobre unos crímenes pasionales que tuvieron lugar en el siglo XIX, y en los que fueron brutalmente asesinadas dos mujeres. La protagonista se obsesiona con esa horrible historia cuando lee el diario de la única superviviente de la tragedia, y a medida que profundiza en los detalles de aquellas escabrosas muertes, se sumerge en una crisis emocional muy parecida a la que vivió aquella mujer un siglo antes. Como ocurriera entonces, los celos y la tensión la empujarán a actuar de un modo imprevisible y a tomar decisiones de terribles e insospechadas consecuencias.


Comentario
Me ha gustado esta novela que cogí bastante al azar después de plantear un itinerio de lecturas relacionado con las islas. Como bien explica el resumen del inicio, en El Peso del agua el lector va siguiendo dos historias muy alejadas en el tiempo pero que, como condicionadas por el lugar donde suceden los hechos -las islas Shoals, en el océano Atlántico-, se acaban convirtiendo en emocionalmente paralelas. La protagonista de la historia en el tiempo presente, la fotógrafa Jane, parecer acabar condicionando sus acciones después de la lectura del diario de la superviviente de los asesinatos en Smuttynose, Maren Hontvedt. La historia de los asesinatos me ha parecido muy interesante, el diario de Maren Hontvedt, de origen noruego, está muy bien escrito y me gusta el matiz de su voz en la remembranza de aquellos desdichados años en Estados Unidos.
Me gusta la diferencia en la voz narrativa de la protagonista Jane, que nos acerca a la lejana protagonista Maren. Jane nos va explicando todo lo que le viene a la cabeza, es un narrador muy cercano al monólogo interior: primero piensa en Billie, luego en sus fotografias, repasa su vida con Thomas (su marido, poeta), se compara con la sensual Adaline, lee el diario que ha sustraido del archivo de la biblioteca... en fin... es fácil ponerse en ese ritmo de acciones porque a todos nos pasa que a veces vamos pensando en más de una cosa a la vez... Sin embargo, la anciana Maren Hontvedt, un siglo antes de las acciones del presente de Jane, NOS QUIERE explicar una historia que ella está escribiendo cerca ya de su muerte, algo que no se quiere llevar con ella a la tumba. Explicar los fatales hechos de la noche de autos en que fueron asesinadas su hermana Karen y su cuñada, la hermosa mujer de su amado hermano. Anita Shreve trabaja bien el intercambio de estas dos voces narrativas. Ambas personajes protagonista que explican las historias de otros personajes, principales de forma pasiva.
Pero... -siempre hay un pero...- no me ha gustado como acaba todo. De repente, al saber el final de los hechos relacionados con Maren Hontvedt (sólo algo previsibles, la autora trabaja bien la tensión de la expectación ante la historia de las truculentas muertes ), la historia de los personajes que viajaban en el yate se desencadena de forma demasiado acelerada. Una pena, una novela más que destacable si el final se hubiera resuelto algo mejor.

He estado mirando informaciones en Internet antes de realizar este comentario y, por pura casualidad -porque realmente lo desconocía- he descubierto que esta novela ha sido adaptada al cine, el año 2000. Protagonizada por Sean Penn (curioso, cuando los hombres son secundarios en la novela, a mi modo de ver!) Las críticas de la película son algo terribles, pero intentaré verla en DVD por curiosidad. Con respecto a la lectura, entiendo que se pensase en hacer una adaptación, la novela da para plantearselo seriamente, en ese sentido está muy bien.
Por lo que se refiere al ambiente marítimo (ya que la propuesta surgió de la lista de novelas relacionadas con islas) en ese sentido está super bien, muy bien situada, fantásticas las explicaciones de cómo el mar condiciona la vida en las islas Shoals, la desperación de Maren al verse confinada en aquella isla árida...

...ya he leído: Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro


Sinopsis
A primera vista, los jovencitos que estudian en el internado de Hailsham son como cualquier otro grupo de adolescentes. Practican deportes, o tienen clases de arte donde sus profesoras se dedican a estimular su creatividad. Es un mundo hermético, donde los pupilos no tienen otro contacto con el mundo exterior que Madame, como llaman a la mujer que viene a llevarse las obras más interesantes de los adolescentes, quizá para una galería de arte, o un museo. Kathy, Ruth y Tommy fueron pupilos en Hailsham y también fueron un triángulo amoroso. Y ahora, Kathy H. se permite recordar cómo ella y sus amigos, sus amantes, descubrieron poco a poco la verdad.

Comentario
Me ha gustado mucho esta novela, en mi opinión su fuerza reside en el tono narrativo, en la sugestiva voz del narrador-protagonista, Kathy H., que nos va haciendo llegar poco a poco sus vivencias y su evolución desde la inocente alumna del exclusivo colegio Hailsham hasta su experiencia final como cuidadora al lado de su amor de siempre, Tommy.
El planteamiento del espacio narrativo es otro de los puntos fuertes de la novela: Hailsham con su recóndita Galería, el resto de colegios, las Cottages, las pequeñas áreas que representan los coches, las clínicas donde permanencen los jóvenes en sus periodos de recuperación, etc... Todos estos lugares, siempre cerrados o delimitados, conceptualmente enfrentados a los espacios propios de una vida "libre", abierta... Fascinante la creación de Norfolk, ese curioso rincón de las cosas perdidas.
Cabe remarcar que el argumento de la novela plantea toda una serie de interesantes cuestiones de tipo ético o moral. La naturaleza de sus personajes y el desenlace concreto de la trama formada por los personajes de Kathy, Tommy y Ruth pueden hacer surgir preguntas, sin duda algo perturbadoras, sobre la posibilidad de trasladar la ficción que nos plantea Kazuo Ishiguro a la vida real.
Sólo dos cosas puedo reprochar a Ishiguro en su novela: se repiten algunas ideas de forma algo innecesaria y la única perspectiva de la narración en el personaje de Kathy H. (una voz tierna y hermosamente trabajada desde el planteamiento de la revisión de los recuerdos, del repaso de unos años que ya se saben perdidos) hace que no se aproveche suficientemente las posibilidades del planteamiento general de la novela: del resto de los personajes (Ruth queda en un plano muy secundario -dentro de que es un personaje principal-, cuando a lo mejor merecemos conocer de forma más directa la naturaleza plena de este personaje) y de la virtualidad de los espacios donde viven los alumnos después de su salida de los centros de formación, Hailsham, etc..., así como de la posiblidad de salir de ese destino predeterminado por parte de otro alumno.

...ya he leído: El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald

Sinopsis
Esta es la historia del millonario hecho a sí mismo, Jay Gatsby, a quien sólo le mueve una obsesión: recuperar un amor de juventud. Pero Daisy es hoy una muchacha que forma parte de una sociedad frívola y aburrida de sí misma, una criatura encantadora y también dañina. Un magnífico retrato de heroicidad en un mundo decadente.

Comentario
Creo que es importante plantearse cuál de los personajes principales de El Gran Gatsby es el mayor impostor, para poder entender bien el sentido de esta novela. El sentido de la necesidad de crear una impostura alrededor de nosotros mismos... para sobrevivir a nuestra cotidianeidad, para ascender socialmente o para creernos más reales y vitales de lo que en realidad somos, esta es probablemente la interrogación más directa que nos plantea F. Scott Fitzgerald en su novela.
Es difícil reflexionar en profundidad sobre la obra El Gran Gatsby sin desvelar algunas de las acciones más importantes de su trama argumentativa. Me resignaré a hacer leves comentarios sobre mi segunda lectura de esta gran novela que, sobretodo, sorprende por la sencillez con que el autor nos hacer llegar al centro de una gran tragedia tanto vital (en la ficción novelística, se entiende) como moral (ya que lo que nos acaba planteando el autor contiene una gran disyuntiva ética). Scott Fitzgerald nos explica una historia sencilla, algo misteriosa -dada la reservada procedencia del protagonista principal- que se desgrana lentamente, como sin más, para acabar inquiriendo al lector... preguntándole que es lo que él mismo habría hecho en el lugar de Nick Carraway. Me parece que al final todo lector de El Gran Gatsby acaba poniéndose en el lugar del joven Carraway, un personaje que lucha por mantener su integridad en ese conjunto de actores que se hunden en la terrible decadencia de aquella glamurosa sociedad de los años XX.
En todo caso, hace exactamente onze años que leí por primera vez El Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald y, como suele ocurrir en relecturas en las que se ha superado una cierta línea de juventud, éste ha sido un nuevo libro. Después de haberlo acabado, pienso que al comenzarlo -imaginándome como un personaje de ese Nueva York de los principios del s. XX- yo podría haber sido uno de los tantos asistentes a la casa del Sr. Gatsby en una noche de verano, dispuesta a disfrutar de la diversión, pero sin saber del todo quien era la persona que me abría las puertas de su fiesta. No recordaba el personaje de Gatsby en toda su entereza, tenía tan sólo el recuerdo del hombre desesperado por recuperar un amor de juventud, es decir, al hombre de los grandes festejos… y había olvidado por completo el final de la novela, hecho imperdonable, por supuesto. Lo curioso es que mantenía la vaga idea de que me había quedado algo triste al acabar el libro, y no me acordaba del motivo, ...ahora sí.
Uno de los valores más brillantes de la novela es la construcción de la voz narrativa en el personaje de Nick Carraway, que se nos presenta al principio del libro como un simple observador y que se convierte, al final del relato y después de la sucesión de los hechos trágicos, en el único personaje que sostiene una clara actitud de dignidad. Por otra parte, el desarrollo pausado y elegantemente dosificado de la identidad de Jay Gastby (siempre desde los ojos del joven Carraway) es la mayor baza de obra, por eso me he referido al sentido del figurar, o no, como un impostor al inicio de mi comentario. Pienso que en la vida real, a veces también nos vemos impulsados a convertirnos en impostores, a crear otras identidades, a ser otras personas, a desdoblarnos para soportar lo que nos rodea, o para hacerlo todo más sencillo... o quizá no...
Por último voy a hacer un breve comentario sobre la adaptación cinematográfica de El Gran Gastby que fue protagonizada por Robert Redford y Mia Farrow: mi Jay Gatsby no se parece en nada a Robert Redford!! Ví la película mucho antes de leer por primera vez la novela... tendría que volver a verla para revisar el trabajo del actor... pero así... sin más... cómo que no me lo imagino en el papel.


Bueno, ahora tengo pensado leer Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro, ya os explicaré el qué.

... ya he leído: París era una fiesta, de Ernest Hemingway


Sinopsis
París era una fiesta, el primer escrito de Hemingway que vio la luz póstumamente, despliega el mítico panorama de la ciudad de París, la capital de la literatura americana hacia 1920. La obra es una mezcla fascinante de paisajes líricos y agudamente personales, con otros más contundentes y anecdóticos en torno a sus años de juventud en aquel encantado lugar en el que fue «muy pobre pero muy feliz», en un tiempo de ilusión entre dos épocas de atrocidad.


Comentario
Una gran tristeza me ha invadido después de la lectura de esta obra póstuma de Ernest Hemingway, un escritor limpio y carismático (creo que un comentario como este gustaría al Sr. Hemingway porque es el tipo de observaciones que él utiliza en la narración para hablar de los otros escritores con los que se va encontrando). Un escritor muy limpio, que hila bien la aguja para tocar en el centro de las pequeñas tragedias de lo cotidiano, de los actos de cada día, y conseguir así despertar la emoción del lector con la lectura de algo que parece, en algunas ocasiones -que no en todas- puramente anecdotario.
Ernest Hemingway crea un personaje de sí mismo y nos va explicando algunas de sus vivencias en París en la década de los años 20 (s. XX), después de la Gran Guerra; recreando en la ficción lo que "alguna vez se había explicado como realidad" como reza la presentación de la obra. Este es un método de creación literaria que nos anuncia en algún momento del relato... el Hemingway personaje nos dice que en el momento de escribir prefiere partir siempre de un hecho verídico y poder así regresar siempre al nacimiento de su idea si se le ha ido perdiendo por el camino. ¿No es esto, entonces, lo que hace el propio Hemingway escritor con las narraciones de París era una fiesta? La maestría del autor reside, sin duda, en lo que con seguridad ha debido de ir inventando, añadiendo, ficcionando... (hilvanando, ¿quizás?) y que ahora parece que leemos como si hubiese pasado en la realidad.
Todos los personajes de París era una fiesta - no importa si también sus homónimos en la realidad: Gertrude Stein, Ford Madox Ford, Ezra Pound, etc... - están llenos de una latente tristeza, que poco a poco va quedando y que se acaba instalando en el lector al final de la novela: devastadora la parte en la que Hem nos habla de Scott Fitzgerald y de Zelda... y desoladora su reflexión cuarenta años después sobre la felicidad de aquel amor que compartió en los años de aquel París con su primera mujer, Hadley.
Como lector, es un gusto poder disfrutar del conocimiento de la situación exacta de las calles en las que se desarrolla la acción de una novela cuando ésta se situa en un espacio real como París (o cualquier otra gran capital del mundo), sobretodo cuando los itinerarios en la ciudad son un elemento importante de la narración... Este es mi caso, trabajé muy cerquita de la Rue Cardinal Lemoine y, por tanto, en el sector próximo al Pantheón y al Jardin du Luxembourg,... la calles de este París... están muy muy cerca de las del mío.
... No sé si realmente aquel París fue una fiesta... pero su recuerdo, seguro, todavía permanece fabuloso.

Como no podría no pasar en una novela que habla sobre literatura y sobre personas que se han dedicado a ella, París era una fiesta me ha llevado a proponerme releer el Gran Gastby de Scott Fitgerald y también intentaré enganchar por ahí su Suave es la noche. Las referencias a El Gran Gastby destacan también en la obra del japonés Haruki Murakami, Tokio Blues, así que revisaré dos conexiones de la propuesta de lectura de Viaje con nosotros...